sábado, 27 de octubre de 2007

Danzando con la luna.

Capitulo I: Mi país de las maravillas.

Hace meses que me detengo cada noche a observar la luna, por alguna extraña razón no hay nada mas relajante que ver esa hermosa, hermosa y brillante forma blanca, sentado desde mi sillón de terciopelo tomando una buena de copa de mi vino mas confiable,

Mientras lo hago, figuras y escenas inimaginables e imposibles de ver rodeado por el caos del mundo, cruzan por mi mente, me siento en otro mundo, un mundo solitario, personal, en donde solo existo yo, la luna y lo que mi mente desee, leyes, física, principios, nada de esto existe mientras este sentado en mi fiel sillón, basta con mirar, beber un trago, suspirar y desconectarse, e encontrado las mejores respuestas a las peores preguntas de esta forma.

Había sido un día bastante agitado en la oficina, clientes enojados, empleados incompetentes, deshonestos, nada parecía marchar bien, nada estaba marchando bien, solo deseaba llegar a mi casa, ducharme y poder sentarme frente a la ventana, observando la luna; mi droga personal.

Llegue a mi casa, el camino había sido bastante tranquilo, solo debía cruzar el parque y tomar un taxi que me dejara frente a mi edificio, cuando me encontré en la puerta el portero me miro raramente, como si no me conociera, no le preste mucha importancia y subí a mi apartamento, eran las seis de la tarde cuando llegue, aun quedaba una hora para que oscureciera y llegara el momento de ver a mi amante, encontrarme con ella a solas, revelarme frente a ella, y pedirle por favor que no me dejara estar otro minuto en este mundo insoportable.

Abrí la llave del agua en el baño, me desvestí y comencé a duchar, algo no estaba como de costumbre, no podía percibir que era, de seguro no era nada importante ( si lo hubiera sido, ya lo habría notado) pero definitivamente, si era algo inquietante, el tiempo paso mas rápido que de costumbre y los cinco minutos que normalmente demoraba mi baño se extendieron de tal manera, que cuando salí de la habitación, la luna ya se encontraba frente a mi ventana, en su forma mas majestuosa, grande y soberbia, resplandeciente, seductora, redonda, brillando de tal modo que parecía esperarme, parecía esperar nuestro encuentro, Parecía estar impaciente por acompañarme a mi país de las maravillas.

Me seque y puse la bata rápidamente, fui a al mueble principal de la sala de estar y me serví una refrescante copa de mi vino rojo, acomode el sillón frente a la ventana, sin poder quitar la vista de la luna, encendí la reproductora, Para Elisa sonaba muy despacio, casi imperceptible, pero lo suficiente para que la melodía me acompañara en mi viaje, apague el móvil de mi chaqueta, y me eche sobre el sillón.

jueves, 11 de octubre de 2007

Desesperación (Fragmentos) - José de espronceda.




Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier. Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

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Bueno, otro blog mas, este si planeo usarlo.
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